Geología del territorio

Los Pirineos son una cordillera de plegamiento alpino de más de 1500 Km de longitud. Son el resultado de la deriva continental de la Placa Ibérica durante el Mesozoico y su colisión final con la Placa Europea durante el Cenozoico. El territorio del Proyecto Geoparque se sitúa en el flanco sur de los Pirineos.

El territorio presenta un relieve de grandes contrastes,  formado por un conjunto de sierras y cuencas de orientación este-oeste, determinadas por la disposición de diversos mantos de corrimiento que configuran el Pirineo, y a su vez se correlacionan con el registro geológico de los últimos 550 millones de años (Ma) de la historia geológica de Cataluña. Por su geodiversidad, calidad de afloramientos, facilidad de acceso y seguridad, este territorio cuenta con el reconocimiento internacional de laboratorio natural de geología reflejado en innumerables tesis doctorales y múltiples de publicaciones científicas, que se van ampliando continuamente.

Al norte se encuentra la zona Axial Pirenaica con las rocas más antiguas de la cordillera. La configuración estructural actual de la Zona Axial es debida al apilamiento antiforme de mantos de corrimiento (Orri, Rialp y Nogueres) asociados a la orogenia Alpina.  Estos materiales, que afloran en la zona de la Vall Fosca, mayoritariamente del Paleozoico, han sido intensamente deformados por los efectos la orogenia Herciniana y se han visto afectados por intrusiones de batolitos y por metamorfismo de contacto en las rocas encajantes.

Al sur de la Zona Axial se encuentra el Prepirineo, dónde se identifican unas estructuras tectónicas conocidas como «mantos superiores surpirenaicos», los cuales están formados básicamente por rocas del Mesozoico y del Paleógeno, más jóvenes que las de la Zona Axial. Estas estructuras tectónicas, consisten en tres mantos de corrimiento principales que van de norte a sur , se denominan Bóixols, Montsec  y Sierras Marginales, y tienen asociadas unas sierras con una orientación de este a oeste, paralelas a la dirección de la cordillera. Simultaneamente al emplazamiento de éstas láminas cabalgantes, se originaron cuencas intramontañosas (Cuenca de Tremp, Àger, Oliana) donde se registran los sedimentos,  estructuras y paleoambientes  previos, contemporáneos y posteriores a los diversos episodios tectónicos. Los sistemas aluviales comienzan a instalarse a lo largo del frente de la cordillera en el Oligoceno. Al mismo tiempo que se levantan los Pirineos se  erosionan los relieves generados y, simultáneamente, se produce la sedimentación de conglomerados formando importantes relieves adosados a los mantos de corrimiento de las cordilleras. Su distribución y características estuvieron condicionadas por la evolución tectónica, permitiendo establecer los contextos sedimentario y tectónico regionales.

El Cuaternario se caracteriza por una gran inestabilidad climática que condicionó la dinámica y los procesos de formación del relieve.  Los glaciares modelaron la topografía de los sectores más elevados de la cordillera y se produjo  el encajamiento generalizado de la red de drenaje, (La Noguera Pallaresa, La Noguera Ribagorzana y El Flamisell), generando espectaculares desfiladeros que atraviesan las  sierras y las cuencas (Congost de Monrebei, Terradets, Collegats). En los Pirineos, la mayor parte de los sedimentos cuaternarios son de origen glacial, depósitos torrenciales, aluviales y de vertiente. También es preciso destacar las acumulaciones de travertinos, muy importantes en la Cuenca de Tremp.

 

 

Mapa geológico del Geoparque aspirante «Conca de Tremp-Montsec» (Província de Lleida, Catalunya). Elaborado por el Instituto Cartográfic y Geológico de Cataluña (2015).

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